El Encanto Cotidiano de la Belleza Coreana: Una mirada al fenómeno del K-Beauty

En un post anterior con motivo de mi experiencia en Japón hablé de mi fascinación por los estándares de belleza asiática, particularmente de la Japonesa. Es difícil abanderar la idea de ‘tener una piel de porcelana’ o de conservar una piel luminosa e impecable sin pensar en el cutis casi translucido y humectado de las coreanas. Y es que no puede tomarnos por sorpresa el que el fenómeno del ‘k-beauty’(belleza coreana) se haya tomado a occidente por asalto. Los empaques lindos y divertidos, las mascarillas de hidrogel o de algodón, las tintas para labios y el culto al protector solar representan apenas la punta del iceberg. Detrás de los famosos ‘10 pasos’ popularizados por Charlotte Cho (creadora de Soko Glam) se revela una obsesión ancestral y casi mítica por la idea del cuidado de la piel como ritual y encanto cotidiano.

Es así como el ritual de la belleza coreana se manifiesta como expresión de una cultura que privilegia un rostro inmaculado y luminoso. Que resalta la idea del auto-cuidado, del ‘primero la piel’ antes que del maquillaje elaborado para cubrir o disimular lo que  en principio, puede (y debe) ser tratado. El k-beauty puede ser interpretado como un sistema que entiende que el cuidado de la piel constituye una inversión (en tiempo y en dinero), que los ingredientes y las formulas son tan importantes como su modo de uso.

Para Charlotte Cho, quien con gran éxito ha popularizado el sistema de la belleza coreana en occidente a través de su libro ‘The Little Book of Skincare: Korean Beauty Secrets for Healthy, Glowing Skin, el ritual del cuidado de la piel debe ser concebido como algo divertido y relajante. Con frecuencia he escuchado el que los productos para el cuidado de la piel desarrollados en Corea del Sur le llevan por lo menos una década de ventaja a los productos creados en occidente. El boom de la cosmética coreana a llevado a que reconocidas marcas occidentales se encuentren actualmente posando sus ojos en lo que se desarrolla en Seúl. Incluso el gran retailer Sephora tiene ahora su propia sección dedicada al k-beauty. Gracias a las maravillas del E-Commerce, las occidentales fanáticas del cuidado de la piel puedan ya acceder a las ‘joyas de la corona’ del k-beauty en boutiques online (incluyendo la de yours truly). Productos de marcas como Amore Pacific, Neogen, Missha, Too Cool For School, Innisfree, Etude House, Beyond y Tonymoly pueden ser adquiridos sin tener que ir a Seul y sin necesidad de pagar una fortuna. El problema es no perderse en un laberinto de informacion y en un sistema de cuidado de la piel con el cual occidente apenas comienza a familiarizase. Doble limpieza, exfoliación (química y/o mecánica), tónicos (skins, lotions) esencias, Serums, ampoules, boosters, emulsiones, sheet-masks, sleeping packs, son algunos de los productos que conforman el universo del ritual coreano para el cuidado de la piel. Nótese que aquí no estoy abordando el tema del maquillaje, porque entre cushions, BB creams, CC creams, tintas, tear eye drops, tendríamos también para rato.

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Para nadie es es sorpresa el que Corea del Sur sea un país ampliamente reconocido en el ámbito de  la tecnología y la innovación. Lo anterior no ha sido ajeno al desarrollo de su titánica industria cosmética. De acuerdo con Charlotte Cho, un producto que puede desarrollarse en Corea en un término seis meses, podría tardar entre dos y tres años en desarrollarse en occidente (ver video The Korean Skin Care Trends You Need to Know About 2016)

El rol de las consumidoras de productos de belleza en el mercado interno coreano también constituye una fuerza significativa en el desarrollo de sofisticados productos cosméticos. La mujer coreana es una consumidora exigente y conspicua en lo que respecta a la calidad de los productos para el cuidado de la piel. De esta manera, la industria cosmética coreana ‘prueba’ inicialmente sus productos en Seúl antes de llevarlos al mercado mundial. En otras palabras, si el producto se vende con éxito en Seul (vista por muchos como la capital del mundo en el cuidado de la piel) es muy probable que el mismo sea apreciado en el extranjero. Lo anterior impulsa una suerte de carrera entre marcas por sacar al mercado productos  innovadores, efectivos y de muy alta calidad que pueden competir en el mercado local e internacional con precios razonables.

A este punto debe resaltarse que entre las miles de marcas cosméticas de Corea del Sur, el consumidor puede encontrar productos sin igual a precios excelentes (al alcance de cualquier bolsillo). Lo anterior resulta posible no sólo por la amplia oferta existente en el mercado coreano, sino porque al ser el ‘culto a la piel’ parte de la cultura y un elemento de cuidado diario, el mismo deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad de orden básico. Otro aspecto interesante se relaciona con el género. El sistema coreano del cuidado de la piel no distingue entre géneros, más bien entre necesidades y tipos de piel. Quienes hayan visto a los integrantes masculinos de bandas de K-pop o K-dramas habrán visto que la piel de porcelana no es exclusiva de las mujeres coreanas.

Un importante aspecto que  sin duda debe considerarse en el análisis de la cosmética coreana tiene que ver con sus atractivos empaques. En tanto hay algunos que son curiosamente bellos, tiernos, coloridos y juguetones, otros suelen ser glamorosos, sobrios, minimalistas y misteriosos (como extraídos de un cuento de hadas oriental). La industria coreana de la belleza ha entendido que un producto fabuloso puede venir en un empaque igualmente bello y original (e incluso caricaturesco). Al parecer, los coreanos tienen muy claro aquello de que todo “entra por los ojos” y que el empaque de un buen producto es también un valor agregado. Yo me incluyo entre aquellas que se inclinan por comprar ediciones limitadas de empaques de mis marcas preferidas.

La importancia atribuida al empaque puede ser comprensible si se piensa en la miríada de marcas que compiten por un espacio en el tocador de la exigente y sofisticada consumidora coreana ¿Si todas las marcas compiten en innovación y procesos de producción, por qué no considerar el empaque? Así que piénsenlo dos veces antes de subestimar un producto que venga en un empaque de Gudetama (el huevito perezoso de Sanrio), de pandas, manzanitas o conejitos. Esos productos con apariencia de ‘juguete’ pueden ser más poderosos y efectivos que aquellos formulados por marcas notoriamente conocidas en occidente y que se venden por un precio muy superior en tiendas de departamento. Por supuesto, también hay diferentes marcas y líneas de productos de cosmética coreana que son prohibitivamente costos, como en el caso de ‘Sulwhasoo’ o ‘The History of Whoo’.

Por muchos años he sido consumidora (obsesivo-compulsiva) de productos de cuidado de la piel. He invertido en ‘cremitas’  caras  tanto como en mis libros de Derecho y por ello puedo decir que los productos coreanos son mi nuevo amor. Difícilmente un producto occidental desplazará a una de mis pócimas asiáticas. Sin embargo, verdad sabida y buena fe guardada, existe un abismo de información que aún nos separa del k-beauty. Ya he perdido la cuenta de las horas que dedico diariamente a investigar marcas, ingredientes particulares, conglomerados empresariales, políticas de pruebas en animales. La belleza coreana constituye otro paradigma y para entenderlo es importante aceptar que la barrera del idioma y de la cultura pueden dificultar el proceso de compra. De allí que yo misma me haya tenido que apoyar no sólo en el libro de Charlotte Cho (que hoy es considerada la ‘biblia’ de la belleza coreana en occidente) y en los recomendados de Soko Glam, sino en decenas de beauty bloggers de Asia o expats occidentales que residen en Corea.

Así las cosas, todos los días me deleito experimentando con algo nuevo, me maravillo, aprendo y me confundo al mismo tiempo. El k-beauty forma parte de mis 15 minutos de spa diario, de mi ‘me time.’

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Es importante anotar que si bien el fenómeno o el sistema del k-beauty está ejerciendo una influencia notoria en la industria cosmética occidental (la tendencia de las BB Creams y las Cushion son apenas un ejemplo), es también claro que occidente también está dejando su impronta en la industria coreana, particularmente en lo que respecta a la importancia atribuida por las consumidoras occidentales a los aspectos éticos y ambientales propios de los métodos de producción. Creo que va a ser cuestión de tiempo para que las marcas coreanas que actualmente no prueban en animales decidan certificarse por un tercero, como  en el caso de sellos tales como Cruelty Free o Leaping Bunny. Marcas coreanas como RE:P y Neogen han sido las primeras en dar este paso. Outin Futures es otra empresa certificada por el Leaping Bunny. Los laboratorios de Outin Futures trabajan con reconocidas marcas coreanas como Etude House, Innisfree, Amore Pacific, Hera, Sulwhasoo, Laneige, Mamonde, Espoir, Iope, Lirikos, entre otros.

A nivel de Estado, Corea del Sur ya adoptado una regulación que no sólo prohíbe sino que también penaliza las pruebas con animales en la industria cosmética. Dicha regulación  entrará en vigor el año entrante (en este sentido ha seguido la línea de la Unión Europea). Con todo y lo anterior, no debemos olvidar que el fenómeno de certificaciones tales como ‘orgánico’, ‘cruelty free’ y ‘free trade’ es relativamente reciente en occidente. De hecho es un tema complejo dado que elementos de trazabilidad, transparencia, participación de stakeholders, equivalencia de practicas y costos involucrados, hacen que muchas compañías que pueden a nuestro juicio ‘estar haciendo las cosas bien’ decidan no certificarse. De allí que el tema de las certificaciones en la industria coreana de la belleza no pueda extraerse de dicho contexto. Con todo y lo anterior, teniendo en cuenta la importancia que para mi en lo personal y en lo académico reviste este asunto, continuaré investigando este tema y compartiendo mis conclusiones en este espacio.

En un próximo post estaré hablando con más detalle de los diferentes pasos que hacen parte del famoso ritual de la belleza coreana. Por supuesto, desde mi experiencia personal. A las interesadas e interesados en tener una piel luminosa les recomiendo leer el libro de Cho y por supuesto estar atentos a lo que viene con mi  boutique. Muy pronto las tardes de té de Espejos en el Ático facilitarán para muchas de mis lectoras  la posibilidad de experimentar  el ritual del k-beauty . Este espacio (sumado al de mi instagram) seguirá compartiendo  sorpresas relacionadas con dicha experiencia ( e.g., fechas de las tardes de té de Espejos en el Ático y la ‘carroza de antojos’). Por el momento,  somos ya muchas las que pensamos que el sistema del k-beauty  propicia el espacio y el momento de auto-cuidado que todas, sin perjuicio de lo ocupadas que seamos, nos encontramos necesitando.

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Alejandra Calle

 

 

Fotografía: Carolina Arroyave

 

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